Limpió el primer hueso que había encontrado, era un fémur derecho, y descubrió que había unas letras talladas en él. “Que alguien juzgue al hombre que me pegó el tiro”.
Siguió excavando y halló otro hueso, la primera vértebra cervical, “Que alguien juzgue al que dio la orden de mi muerte.”
Fue moviendo la tierra y encontrando más huesos. Todo indicaba que eran los restos de un joven que habría vivido hasta los treinta años. Siguió leyendo: “Que alguien juzgue al que aportó el arma”, estaba escrito en el esternón.
“Que alguien juzgue al que me enterró sin nombre” se leía en el cráneo, alrededor del agujero que había dejado la bala.
El hombre de bata blanca terminó de leer y volvió a colocar cada hueso donde estaba, los tapó con tierra y aliso el suelo con sus manos para dejar todo exactamente igual a como lo había encontrado.
……………………………………………………………………………………………………………………………………………….
Fotografía: El juez Baltasar Garzón, sometido a juicio por pretender investigar los crímenes del franquismo. Más información.


#1 by marta on 31/Ene/2012
Ojalá muchas manos remuevan esa tierra y la justicia cumpla con los mensajes que esos huesos nos traen.